
Una relación reforzada entre Polonia y España podría ofrecer respuestas sólidas y diferentes al reto de lograr una Europa más unida y más fuerte. Ambos países comparten la experiencia de una transición democrática intrínsecamente vinculada a la integración europea y son los ejemplos más claros de los beneficios que conlleva el pertenecer a la Unión.

Los primeros cien días del nuevo Gobierno español se han caracterizado por el bajo perfil de la agenda internacional. La crisis económica ha dictado sus principales rasgos: Europa como referencia central y un claro impulso a la diplomacia económica.

La UE ha cambiado su ayuda a la democracia, pero todavía necesita llevar a cabo una reforma fundamental de sus políticas.

El afán de Angela Merkel por la austeridad fiscal está dañando la imagen de Alemania. El coste es elevado: el declive de la integración europea, una creciente brecha entre los Estados miembros del norte y los del sur y la pérdida de influencia global sobre la liberalización del comercio y las agendas de desarrollo y cambio climático.

A pesar de las preocupaciones internas y externas de la UE, Polonia y España pueden mejorar su relación bilateral, en particular en términos del marco institucional y del diálogo sobre cuestiones clave como la vecindad europea y la cooperación en defensa.

La geoeconomía está en el centro de la política exterior europea. FRIDE presenta una colección de documentos que analiza qué tipo de potencia geoeconómica se necesita para hacer frente a los desafíos de 2012.