
La intervención en Malí, la elaboración de la Ley de Acción Exterior y Servicio Exterior y la crisis de la eurozona han definido en gran medida la acción exterior de España en el primer trimestre de 2013.

La estrategia europea para el crecimiento se basa en un mayor surplus comercial con el resto del mundo. En el corto plazo, el continente debe afrontar la falta de demanda interna; en el largo plazo, el bajo crecimiento de la productividad.

La política exterior española en el final de 2012 ha estado especialmente orientada hacia la diplomacia comercial y la promoción de la Marca España, aunque también es importante el nuevo giro dado a la cooperación al desarrollo.

Transcurrido más de un año desde que la UE reforzó su presencia institucional en Bosnia el progreso en la agenda de reforma de la Unión ha sido limitado y decepcionante.

Al principio de cada año, el equipo de FRIDE hace un repaso de los posibles desafíos para la política exterior europea en los siguientes 12 meses. Esta vez, el tema central es cómo la política exterior puede representar un valor añadido en 2013, un año de crisis política y económica.

En los últimos años la UE ha mejorado de manera significativa sus mecanismos de apoyo a actores no estatales en el vecindario oriental. Sin embargo, la Unión todavía se enfrenta a un número de retos en sus políticas de promoción de la democracia a través de la sociedad civil.