
La Unión Europea necesita mejorar tanto el método como el objetivo de su respuesta a la fragilidad estatal. Además de mejorar los procesos, instrumentos y programas, la UE debe desarrollar una visión política más clara de lo que constituye la fragilidad y de cuál debería ser la respuesta europea en ese sentido. Para ello, es necesario alejarse de soluciones predeterminadas e invertir en el conocimiento y en el desarrollo de respuestas novedosas basadas en las ventajas comparativas de la Unión. Los cambios institucionales en Bruselas presentan una oportunidad (aún no aprovechada) para revitalizar la respuesta de la UE a la fragilidad.
Con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gran Ducado de Luxemburgo.