La UE pretende lograr un espacio propio en Asia Central frente a la presencia china, que está creciendo exponencialmente, y a la influencia de Rusia que sigue siendo fuerte en la región. A pesar de los grandes discursos sobre el partenariado con Asia Central, las relaciones entre ambas regiones siguen siendo bastantes limitadas.
La estrategia de la UE también pretende fomentar las exportaciones, la diversificación económica y las estructuras de mercado, sobre todo mediante el desarrollo de partenariados públicos y privados. Sin embargo, el involucramiento comercial de la UE en Asia Central también permite que Europa persiga otros objetivos en la región.
Ellos incluyen las relaciones entre UE y Asia en su conjunto, evitando una excesiva dependencia de los países de Asia Central sobre unos pocos mercados; ayudar a fortalecer las instituciones de la sociedad civil, las cuales podrían acelerar la llegada de una substancial presencia europea; desarrollar el Estado de derecho, el sector privado y la transparencia gubernamental; y finalmente, enfrentar la pobreza, raíz de la inestabilidad.
De ahí que este documento de trabajo analice la pertinencia de tener una agenda comercial y empresarial colectiva entre la UE y Asia Central, los objetivos y que debería incluir, así como qué se puede ganar o perder tanto desde el punto de vista económico como social. Resulta esencial descubrir si esta agenda debería ser utilizada en el marco de las estrategias europeas más globales para promover el modelo social europeo, y si es así, hasta qué punto.