En 2020 la Unión Europea tendrá una mayor dependencia del petróleo y el gas de los países de Medio Oriente y del Norte de África (MENA), y deberá enfrentar en forma conjunta la competencia internacional para el acceso a los suministros de la región.

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En estos países el rápido incremento de la población, de formas autoritarias de gobierno y de riesgos de conflictos en la región representan un conjunto de desafíos para las relaciones emergentes con la UE.
Este estudio realizado por Ana Echagüe, Edward Burke y Richard Youngs señala los complejos vínculos entre el mercado de la energía y la futura gobernanza de la región MENA y algunos de los retos para las políticas de la UE.