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La política de EEUU-Israel y la nueva Casa Blanca

24/10/2008 Por Robert Matthews

Spencer Platt/Getty Images
El 20 de Enero de 2009, Barack Obama o John McCain heredarán uno de los conflictos más antiguos y peligrosos del mundo, el de Israel y Palestina y cuya solución está más lejos que nunca.

Tras el incondicional apoyo de EE.UU. para Israel durante las administraciones de George W. Bush, este país ha perdido su credibilidad como un intermediario en la disputa. John McCain, a pesar de sus promesas de centrarse más en el tema que Bush, todavía no ha dado de muestras de querer cambiar los supuestos de la política estadounidense hacia la región.

Aunque Obama se inscribe dentro la tradicional política pro- israelí del partido demócrata, es el único candidato cuyos comentarios en el pasado han revelado una mayor comprensión de los temas que afectan a ambas partes del conflicto, simpatía por las dificultades que sufren los palestinos y la necesidad de dirigir su agenda con imparcialidad y sinceridad.

Sus asesores también son más progresistas al respecto que los de McCain. Sobre Irán, la trayectoria de Obama en el Senado es menos hostil y parte de un punto de vista radicalmente distinto que el de McCain y el de Bush al proponer que Estados Unidos dialogue con Irán sin ninguna precondición. No extraña entonces que mientras la opinión popular mundial quiera ver a Obama como próximo presidente de EE.UU, una amplia mayoría de israelies se muestren más favorables a McCain y esperen su elección.


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Sociedad civil Conflicto Elecciones Franja de Gaza y Cisjordania Irán Israel Oriente Medio Estados Unidos

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Bio autor: Robert Matthews

Robert Matthews, investigador asociado de FRIDE, es Ph.D en Historia de América Latina por la Universidad de Nueva York, donde también fue profesor en el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe. Durante veinte años fue colaborador del Centro de Investigación para la Paz (CIP) en Madrid, especializado en la política exterior de EE.UU.