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En este artículo, Pierre Schori, afirma que el régimen de Mugabe sigue utilizando contra su pueblo y los observadores internacionales los viejos trucos de 2002.
El 26 de junio el periódico oficial de Robert Mugabe, The Herald, intentó tergiversar la verdad cuando ellos me acusaron de que yo, como jefe de la misión de observadores de la UE durante las elecciones presidenciales de 2002, fui expulsado por violar las “condiciones de mi visa”.
La verdad es que el gobierno de Zimbabwe pensaba que yo tenía visado de turista, y por lo tanto consideraba que como tal no podía estar en el país en una misión “política”. Sin embargo yo tenía una visa por seis meses para múltiples entradas expedida por el Consulado de Zimbabwue en Washington. Después de haberme obligado en vano a firmar un documento en que yo debía declarar que era turista, ellos confiscaron mi pasaporte y estamparon una nueva visa que precisamente caducaba el día anterior, es decir que estaba ilegalmente en el país.
Una de las razones por las que tomaron acciones tan drásticas contra la misión de la UE fue que desde la perspectiva de Mugabe, habíamos sido demasiado eficientes durante las elecciones parlamentarias del 2002, ocasión en la que también presidí la misión de observadores de la UE. Como ese año el futuro del presidente estaba en juego, cualquier método era válido para permanecer en el poder.
En el artículo Mugabe beyond the pale: not the way to govern Zimbabwe, escrito después de mi expulsión en 2002, el lector podrá descubrir que Mugabe y sus matones están utilizando ahora los mismos métodos contra sus compatriotas. En ese año, los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, tomando en cuenta la información de sus embajadores en el país, la de los observadores internacionales y el trabajo de la misión, declararon que las elecciones no habían sido justas ni libres y acusaron a Mugabe de violar el acuerdo de Cotonou. A partir de ese momento, la UE impuso sanciones específicas contra el presidente y algunos de sus colaboradores.