Estudios de caso / Comentario
El regreso de Daniel Ortega
14/11/2006 Por Alejandro Bendaña
En las elecciones nicaragüenses ha salido ganador Daniel Ortega y la alianza “Unida Nicaragua Triunfa, Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)”.
Una de las interpretaciones más repetidas es que se trata del ingreso de Nicaragua a las filas de países latinoamericanos gobernados por la izquierda. Sin embargo, solamente la abierta e histórica hostilidad del gobierno de Estados Unidos sería indicio seguro de esa hipótesis.
No hay mandato electoral para una izquierda, en tanto un 62 por ciento del electorado optó por no votar por aquella opción ideológica; segundo, no hubieron mayores diferencias en los programas de gobierno postulados por los diversos partidos; y, tercero y más importante, el FSLN desde hace un tiempo dejó de ser partido de izquierda, y ni se molestó en proclamarse como tal.
Entre ese 62 por ciento que no votó por Ortega, sin embargo, figuran muchos de izquierda quienes denunciaron que componendas políticas inescrupulosas del partido FSLN y el comportamiento ético personal de Ortega no ameritaron darle el voto. Y en el seno de la sociedad nicaragüense, tampoco ha variado en lo fundamental la escisión entre sandinistas y no sandinistas, irrespectivo del número de partidos.
La gran diferencia en 2006 la marca la falta de unidad entre los no y anti-sandinistas, no obstante los intentos desesperados y vulgares de la Embajada de Estados Unidos de reunificar el Partido Liberal. A juzgar por los cómputos finales, queda claro que la unidad entre los liberales -el Partido Liberal y la Alianza Liberal- hubiera significado, una vez más, la derrota de Ortega. Alejandro Bendaña analiza esta situación.
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Palabras clave
Sociedad civil Democracia Elecciones NicaraguaBio autor: Alejandro Bendaña
Ph.D. en Historia por la Universidad de Harvard. Alejandro Bendaña es Director del Centro de Estudios Internacionales, Managua, Nicaragua. El Centro se ocupa, particularmente, de temas relacionados con la consolidación de la paz y justicia económica.


