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FRIDE en Casa de Galicia "El papel de Europa en la mundialización"
20/12/2007 Por Publicaciones FRIDE
Hubért Vedrine, ex ministro de Asuntos Exteriores del último gobierno socialista francés (1997-2002) ha elaborado recientemente, por encargo del Presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, un informe sobre Francia y la Unión Europea (UE) respecto de la globalización, que ha tenido un gran impacto en su país y en el resto de Europa. El 5 de diciembre último, el Sr. Védrine, presentó, en el marco de la serie de foros FRIDE en Casa de Galicia, sus principales conclusiones sobre el papel de la UE como actor internacional.
Al comenzar su presentación Védrine planteó el interrogante acerca de la naturaleza de Europa y los europeos. Mientras describió su complejidad, señaló que no hay una respuesta clara a la pregunta de cómo manejar la debilidad en la identidad de una Europa de 27 miembros (con Estados fuertes y débiles).
También llamó la atención sobre la existencia de un desencanto por la integración (debido al estancamiento a nivel institucional y la incomprensión de la gente de los procesos de negociación) y de la ausencia de una política exterior y de seguridad común (PESC). A su juicio, la PESC es sólo un esqueleto aparente, ya que lo que se pone en común es una porción muy limitada de la actuación exterior europea. En su opinión, el desacuerdo entre Roma y Varsovia respecto de Rusia es una muestra de ello que impedirá la existencia real de una PESC hasta que esta cuestión no se resuelva.
Védrine ilustró al auditorio con cifras, a partir de encuestas realizadas, sobre la desconfianza (que calificó de estéril) que la globalización despierta no sólo en Francia, sino en toda Europa (alrededor del 47 por ciento de la población total de la UE no confía en la globalización ni en su capacidad para afrontar los cambios que de ella se derivan). Dijo que la gente no la ve como una oportunidad. Incluso remarcó el “francopesimismo” al respecto, comentando que el 80 por ciento de los franceses opina que los franceses no son felices (cuando, curiosamente, el 80 por ciento de los franceses se define a sí mismo como feliz).
En este contexto señaló que tanto las catequesis del neoliberalismo como la de la antiglobalización son absurdas: no hay víctimas ni solidaridad. Y remarcó la inexistencia de una comunidad internacional: “no hay calor”, señaló. Asimismo, advirtió que hay 1.000 millones de “nosotros” y más de 5.000 millones de “los otros” y que no se trata de asumir una actitud neocolonialista.
Hizo un llamamiento, asimismo, sobre la necesidad de que Europa supere la disociación entre el discurso y la acción respecto de los derechos humanos, tal como fue evidente en el caso de Birmania.
Su propuesta es la de que Europa debe convertirse en un polo de poder benigno, con sentido común. Para ello planteó:
- Realizar un shock mental entre la gente, demandando si quieren que Europa se convierta en una potencia para proteger sus intereses.
- Lanzar, para ello, antes de las elecciones para el Parlamento Europeo en 2008, un gran debate público, muy provocador, sobre el futuro de la UE, partiendo de nuevas premisas, que lleve a entender sus intereses y después diseñar los instrumentos y las políticas para alcanzarlos
- Fortalecer, así, las identidades nacionales, para tener naciones fuertes y crear una Europa fuerte.
- Buscar un balance estratégico: Tener una Europa pacífica pero no pacifista.
- Diseñar políticas y estrategias verdaderas para sus relaciones exteriores:¿Cómo ser aliado de Estados Unidos? Destacó que, respecto de Irak, no tuvieron éxito ni los aliados ni los opositores.
- Poner límites geográficos a la ampliación ¿Debería ser Turquía miembro de la UE? ¿Debe tener la UE algún límite geográfico en su expansión? Y desde el punto de vista de la diversidad, ¿debería tener la UE algún elemento de cohesión?
- Superar la parálisis institucional europea, construyendo una Federación para Europa y no sólo una Confederación (como la actual) para los demás.
- Mantener respecto de la globalización un marco de protección-regulación, buscando el equilibrio entre apertura y proteccionismo. Todos deben ser lo que deban ser no frente a la globalización sino dentro de ella. No hay alternativa.
Por todo ello señaló que no es posible ni deseable, que los países miembros de la UE renuncien a tener sus propias políticas exteriores. Afirmó que, por el contrario Europa debe abandonar su actitud de "gran Suiza", próspera, estable y segura, una ilusión post-histórica que ya no es sostenible.
Europa debe abandonar la pasividad que la hace dependiente del resto de los actores internacionales (principalmente Estados Unidos y quizás más tarde China), y convertirse en un polo de poder benigno, dejando clara su posición y sus intereses, sin que por eso se presente como una amenaza. Para ello, los europeos deben aceptar la integración como un proceso inevitable, pero con los intereses nacionales claros.
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Palabras clave
Política Exterior de la UE Europa Globalización MultilateralismoBio autor: Publicaciones FRIDE
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