El Kremlin sigue insistiendo ante el resto del mundo que la situación en la República de Chechenia es pacífica y estable, aunque la actividad separatista existente en esta república del Cáucaso Norte parezca manifestar lo contrario.
A su vez, en las demás repúblicas del Cáucaso Norte se están produciendo casos similares de actividad terrorista que se suman a la brutalidad de las fuerzas de seguridad y otros abusos contra los derechos humanos.
Las dos guerras de Chechenia en los años noventa y sus secuelas han determinado, en gran medida, el curso actual de la Federación Rusa. El conflicto de Chechenia y algunos atentados terroristas en el territorio de Rusia han provocado un férreo control estatal de los medios de comunicación y la sociedad civil, además del aumento significativo de la xenofobia y los ataques racistas.
La situación en Chechenia debería preocupar sobremanera a la comunidad internacional. En primer lugar, porque Rusia sigue violando constantemente los acuerdos internacionales sobre derechos humanos de los que es firmante y, segundo, porque una exacerbación del conflicto en el Cáucaso Norte representa un serio riesgo para la seguridad internacional.
Por tanto, es esencial seguir muy de cerca la situación en la región. La comunidad internacional ha concedido con demasiada frecuencia un trato especial a Rusia, en un principio con esperanzas de incitarle a seguir la misma vía democrática que Occidente y después por la creciente importancia económica de Rusia.
Debido a su creciente poder estratégico y económico, la comunidad internacional ha sustituido la presión política por un diálogo cauto y ayuda humanitaria. Rusia recibe apoyo financiero estructural de Occidente asignando grandes sumas de dinero de forma específica a Chechenia y la región del Cáucaso.
Sin embargo, el Kremlin se niega a aceptar ninguna condición y, a nivel político, declara que Chechenia es un asunto “intocable”. Quizás, la comunidad internacional reconsidere su posición en respuesta al reciente cambio del punto de vista ruso sobre las relaciones Este-Oeste.
La política forzosa de Putin, unida al papel de Rusia en los conflictos congelados dentro del territorio de la OSCE y el sabotaje de las negociaciones de Kosovo han preparado el camino para que la comunidad internacional adopte una política más decisiva en el conflicto de Chechenia.
Este Comentario de Jessie Brouwers, pretende describir la situación en Chechenia y la política actual de Rusia en esta república explorando, al mismo tiempo, las posiciones de la Unión Europea, la OSCE y el Consejo de Europa.