Paz, Seguridad y Derechos Humanos / Comentario
¿Qué esperar de la XVII Cumbre Iberoamericana?
08/11/2007 Por Susanne Gratius
Según Susanne Gratius, en cierto modo, el espacio iberoamericano, promovido y financiado sobre todo por España, empieza a sustituir los foros exclusivamente latinoamericanos como el Grupo de Río que desde hace varios años está sufriendo una seria crisis existencial.
Otro logro de la Comunidad Iberoamericana es la celebración de cumbres temáticas – a diferencia de las cumbres europeo-latinoamericanas – y la definición de consensos en temas concretos e importantes para América Latina, España y Portugal.
Así, el año pasado, los máximos líderes iberoamericanos debatieron en Uruguay sobre el impacto de la migración, un asunto de primordial importancia para España que se ha convertido en el segundo receptor mundial (después de Estados Unidos) de emigrantes latinoamericanos, principalmente procedentes de Ecuador y Colombia. [Ver datos del INE y también información detallada sobre inmigración en España, en Wikipedia]
Este año, el tema estrella es la cohesión social. Tan sólo el nombre de la Cumbre representa un logro importante, puesto que hace poco, “cohesión social” fue un término inaceptable para muchos gobiernos latinoamericanos. El que ahora se celebren reuniones al máximo nivel político sobre el asunto revela que algo ha cambiado en América Latina.
Salvo algunas excepciones, en toda la región se percibe la tendencia hacia un cambio de la tradicional élite política, sea de índole populista o socialdemócrata, a favor de gobiernos con mayor voluntad política para afrontar el enorme desafío de superar las desigualdades e injusticias sociales existentes.
Hasta hace poco, América Latina mantuvo el triste récord de ser la región más desigual y más violenta del mundo. La pobreza, que sigue afectando casi al 40% de la población, no se debe a la falta de infraestructura y recursos, sino ante todo a la distribución de las riquezas.
En ninguna otra región del mundo, la concentración de ingresos es mayor, sobre todo en países como Bolivia, Brasil y Guatemala. En ninguna otra parte, el riesgo de ser víctima de violencia es tan alto como en América Latina, empezando por Colombia, seguido por Guatemala y Venezuela.
Ambos fenómenos, la desigualdad social y la violencia, están intrínsecamente vinculados y son, a su vez, la consecuencia de Estados débiles o disfuncionales a la hora de ofrecer servicios a los ciudadanos.
Conscientes de este problema, la cohesión social es un tema en el que España y el conjunto de la Unión Europea, sin ánimo de copiar modelos, son una importante referencia para los países latinoamericanos, a diferencia del marcado contraste con Estados Unidos. Pero también en América Latina hay ejemplos positivos: entre otros, Brasil y Chile han logrado reducir no sólo la pobreza sino también la “brecha de la vergüenza": el abismo entre ricos y pobres.
En España, Portugal y los demás Estados miembros de la UE, la receta contra la desigualdad y la violencia ha sido la fórmula: “más Estado como garante de seguridad y bienestar = más cohesión y paz social”.
Siguiendo los antecedentes europeos, la cohesión social, basada en la solidaridad y un sector público eficaz y con recursos, ha sido rescatada en América Latina, primero por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y luego por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) que fue clave en los preparativos de la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile.
La cohesión social es un tema que ocupa un espacio cada vez más importante, tanto en las relaciones europeo-latinoamericanas como en el sistema iberoamericano. Aunque es un desarrollo positivo e importante, cabe recordar que incluso en Europa es un tema controvertido y de difícil consenso incluso en las agendas nacionales.
Es por ello que no cabe esperar grandes resultados de la Cumbre Iberoamericana sino pasos graduales y pequeños hacia la inclusión social y Estados más eficaces. Una América Latina más solidaria y justa estrecharía también los lazos con Europa y su modelo de Estado democrático de bienestar social.
Palabras clave
Chile Desigualdad Relaciones internacionales América Latina y Caribe PopulismoPublicaciones relacionadas
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Bio autor: Susanne Gratius
Doctorado (PhD.) en Ciencias Políticas por la Universidad de Hamburgo.


