En opinión de Susanne Gratius, aunque el traspaso del poder político de Fidel a Raúl Castro ya es un hecho, tanto en Cuba como en el exterior, el espíritu del "Líder Máximo" sigue estando muy presente.
A pesar de que de momento garantiza estabilidad, un liderazgo colectivo abre un horizonte incierto en el complejo entramado del poder cubano.
En cuanto al futuro de la isla, ninguno de los actores externos parece acertar y, además, EE.UU., la UE y América Latina manejan agendas políticas muy diferentes que contribuyen a consolidar el statu quo actual.