El 30 de octubre de 2005, fecha acordada en Pretoria para la celebración de las elecciones en Costa de Marfil, pasó de largo ante los ojos de los marfileños y de la comunidad internacional como la oportunidad de paz perdida en la que muchos habían fijado sus esperanzas.
Desde entonces los acontecimientos en el mayor país exportador de cacao del mundo no han hecho sino agravarse y la paz se dibuja como una meta lejana.
La resolución de Naciones Unidas 1721 de noviembre de 2006 amplió los poderes del primer ministro, despertando reacciones favorables entre la comunidad internacional y adversas en algunos sectores del país.
Este comentario de Isabel Moreno Carballal, revisa estos últimos acontecimientos y el contexto del último año de proceso de paz.