Estudios de caso / Comentario
Trinidad y Tobago
14/05/2007 Por Angélica Durán Martínez
Con altas tasas de crecimiento económico y bajas tasas de desempleo, Trinidad y Tobago ha sido denominada el ‘tigre’ caribeño (The Economist, 2006), inundado de dinero e inversiones provenientes del auge del gas natural líquido.
El Primer Ministro, Patrick Manning, ha lanzado el proyecto Visión 2020, una estrategia de políticas diseñada para que Trinidad y Tobago logre la clasificación de país desarrollado para 2020.
Sin embargo, en opinión de Angélica Durán Martínez un incipiente deterioro en la calidad de los servicios prestados por el estado junto con altos niveles de corrupción ponen en evidencia la dificultad de trasladar la riqueza económica y la estabilidad macroeconómica en capacidades institucionales, especialmente aquellas necesarias para enfrentar la expansión del crimen y la corrupción.
La heterogénea composición racial de Trinidad y Tobago la hace vulnerable a la polarización y su particular ubicación geográfica la hace vulnerable a las redes criminales internacionales que pueden establecer contactos con cada comunidad étnica.
Así, es altamente probable que las instituciones democráticas sufran un deterioro por:
I. El incremento en el crimen y la influencia de las redes criminales internacionales;
II. El impacto de la política étnica en el funcionamiento del Estado y los partidos políticos;
III. Las dificultades de trasladar el gran crecimiento económico en capacidad estatal.
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Palabras clave
Corrupción Crimen Estado frágil América Latina y Caribe Trinidad y TobagoPublicaciones relacionadas
Bio autor: Angélica Durán Martínez




