
La difícil situación creada por la crisis económica ha determinado el tono de la política exterior española durante estos meses, marcada por un carácter reactivo y de gestión de crisis. El Ministerio de Asuntos Exteriores está desarrollando líneas de acción estratégicas, pero de forma lenta y poco visible. Es necesario acelerar este trabajo, así como mejorar la coordinación y comunicación para conseguir una política exterior proactiva y eficaz.