
Los retrasos en la constitución del European Endowment for Democracy ponen aún más en duda la escala de la ambición de Europa en términos de apoyo a la democracia. Para tener un valor añadido el EED debe cubrir un nicho, proveyendo apoyo político expedito en momentos de inflexión para la reforma política. El EED debe dotarse de una cantidad significativa de nuevos fondos para así dejar claro la seriedad de las intenciones en este ámbito.