
España y Polonia deberían reforzar sus relaciones bilaterales con el fin de tratar de influir en el proceso hacia una Europa más unida y más fuerte. Sus experiencias hacia la transición democrática, ligadas a la integración europea; su situación geográfica, en los límites de la Unión, por el Sur y por el Este; y su pertenencia al grupo de las seis principales economías de la UE, entre otros factores, otorga a ambos países unas condiciones relevantes para, conjuntamente, ganar peso en el debate europeo. Para ello, sin embargo, deberían trabajar en lograr una mayor asociación en seis campos: el liderazgo en Europa, la economía y las finanzas, la vecindad europea, la inmigración y las fronteras, las relaciones de la UE a nivel mundial, y la seguridad y la defensa.