
La política exterior del Gobierno de Mariano Rajoy durante sus primeros cien días se ha caracterizado por su bajo perfil y la continuidad en las grandes líneas y objetivos estratégicos. La crisis económica ha dictado sus rasgos más destacables: Europa como principal referencia externa, una importante disminución de recursos y el impulso a la “Marca España”, bajo la cual se quiere englobar los esfuerzos de la diplomacia económica y pública del país.